Cadáver exquisito V
Alrededor de la mesa del jolgorio siete amigos unidos debatían entre libros y cervezas, divirtiéndonos sin cesar, pues lo complicado no es hablar, lo difícil es coincidir y llegar a la zona de reunión... porque mi jaca Paca está de servicios mínimos y llevo un tirón en los isquiotibiales que no hay Fisiocrem que valga ni masaje de los güenos en Pilingui´s House aunque yo siempre preferí un buen cubata de Güisquería Chelito, bien acompañado de un cuenco de panizo. Cada vez que cogía un puñado disfrutaba cosa mala. Sin decoro ni reparo se vistió de ruibarbo bien acicalado y terso. Cambió la contraseña de su raído diario Cerró la caja fuerte, volvió a colocar el cuadro, tapando la misma cogió su bombín y gabardina del perchero y salió al pasillo escupió el palillo y cuñadeó sin sentido la peña le miraba mientras él cavilaba pero se sentía feliz vacilaba Babeaba, salpicaba y la peña se espantaba. Cuando se dio cuenta ya se habían ido todos.