Cadáver exquisito I

De repente sonó el timbre
la voz del otro lado susurró
susurró y susurró, pero mi cabeza no aceptó la sumisión, mi mente
se desbordó, pero mi alma se estremeció, mi piel se erizó...
cual puercoespín siniestro a punto de ser devorado
las púas se alzaron y tronaron
y Sonic se hizo una bola pelúa
y empezó a dar brincos como un drogata recién chutao.



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